Personal branding: cuando tú eres tu marca


Tener una visión clara de a dónde se quiere llegar, personalidad auténtica, estilo único tanto de vestimenta como de comunicación, compartir logros con todos y por todos los canales disponibles, fiel a unos ideales, visión global a la vez que detectar los pequeños detalles. Estas palabras moldean a la perfección lo que define una marca. O lo que es lo mismo, el personal branding no es tanto lo que uno piensa sobre sí mismo o su negocio, sino en cómo los demás lo perciben.

Si se quiere indagar en el origen del concepto del Personal Branding, debemos retrotraernos a aquel verano de 1997, cuando Tom Peters, a modo de visionario, escribió este artículo para la revista Fast Company, bajo el título de La marca llamada tú (The Brand Called You). Peters ha pasado a la historia por haber cambiado el rumbo de lo que se entendía hasta la fecha por desarrollo personal, con esta cita: “las grandes compañías comprenden la importancia de las marcas. Hoy, en la era del individuo, tienes que ser tu propia marca. Esto es lo que necesitas para ser el director general de Yo, S.L.”.

Así, y desde hace aproximadamente algo más de dos décadas, las grandes empresas comenzaron un nuevo viaje, que consistió en invertir en su propia marca personal, en detectar qué las hacia diferente del resto. Para saber si esta técnica ha funcionado, conviene lanzar la siguiente pregunta, ¿quién es realmente Microsoft, Facebook, Tesla, Apple, Netflix? Si sabéis la respuesta, es que la afirmación del CEO de Amazon, Jeff Bezos, quién definió la marca personal como, “lo que dicen de ti cuando tú no estás delante” (What people say about you when you’re not in the room), funciona correctamente.

El método AIDA para potenciar el Personal Branding en las redes sociales

Para aquellos que tengan relación directa con el marketing seguro que les suena el acrónimo de AIDA. Atención (Attention), interés (Interest), deseo (Desire) y acción (Action), términos que fueron desarrollados en 1986 por Elias St. Elmo Lewis, pero que sin embargo, siguen siendo tremendalmente actuales. Entonces, ¿cómo poner estos cuatro elementos marketinianos en acción con el tema de hoy: potenciar la marca personal a través de las redes sociales?

1. ATENCIÓN: para llamar la atención hay que despertar la curiosidad, servir de gancho. La imagen que se traslada a las redes sociales tiene que ser aquello con lo que se nos identifique por lo que somos, que refleje auténticamente lo que queramos transmitir. Algunas estrategias para ir adquiriendo cada vez más una imagen propia pueden ser la de compartir contenidos, seguir a personas de nuestro interés, comentar posts.

2. INTERÉS: tras haber llamado la atención empieza la fase de consolidación del interés. Es decir, si un usuario pasa un tiempo prolongado en nuestro perfil, web o nos deja un comentario, se puede decir que es una “visita de calidad”. Pero es que para causar realmente interés hay que escuchar y participar activamente en las redes sociales, ser proactivos. Además, es importantísimo aportar de manera regular contenidos de calidad en las redes sobre el tema con el que nos queramos posicionar, y tener un perfil sólido, en el que se refleje nuestra personalidad. Como se ha atrevido a decir Mark Zuckerberg en continuas ocasiones: “la marca personal es mostrar lo auténtico que eres, incluyendo incluso tus locuras”.

3. DESEO: este aspecto puede ser visto desde varios puntos de vista. Por un lado, se refiere concretamente al interés, que muestran los usuarios a la hora de querer establecer una relación o contacto con nosotros. Por el otro, tiene que ver directamente con el anhelo de darnos a conocer nosotros mismos, y consolidar nuestra propia identidad en la red. Llegados a este punto, las técnicas más adecudas son formatos de comunicación, que establezcan una relación más directa y personalizada con los usuarios como pueden ser el uso de videos, webinars, webcasts. La interacción que posibilitan estos formatos mencionados hacen que esa llegada a la accción que es el próximo nivel esté mucho más cerca.

4. ACCIÓN: es considerado el último nivel, en el que se establece un contacto mutuo en el cual las dos partes comienzan a comunicarse. Es decir, tanto con aquellos que nos siguen como los que nos pueden ser útiles en nuestra red de contactos.

Antes de comenzar con una estrategia de Personal Branding en las redes sociales, no está de más cuidar el tipo de resultados, que obtienes en la Red al introducir tus datos. Recuerda que la regla de oro es, no comentes aquello de manera online a lo que no estuvieses dispuesto a poner tu firma o tu cara.
Si estás interesado en conocer más sobre cómo potenciar el Personal Branding en las redes sociales, en concreto, en Linkedin, no te pierdas el próximo post.